jueves, 17 de julio de 2014

El horror de una pesadilla cuasi sempiterna

El horror de una pesadilla cuasi sempiterna
El Mundial que Brasil jamás quiso jugar. En sus propios estadios se posó el pájaro negro del mal agüero.  Tétricos augurios rayaron por el Cristo de Río desde aquel primer encuentro despojado a Croacia, casi en el hilo de un silbido  del juez de campo. Con México aparecieron los espantos que caminaban por los confines del marco brasileño. Un poste vertical fue el aliado más importante de Brasil en la contienda; que jugó con más propiedad, Chile. James Rodríguez y sus correligionarios del vallenato balompédico  con su arcoíris de fintas  en los pies, trocaban cual   nubarrones  apocalípticos en la zozobra  del “Scratch”. Un 1-7 en su propia fiesta mundialera es imposible de imaginar, y la angustia se revuelve en el almarjal oscuro de la catástrofe futbolística, con el 0-3 grados  del   terremoto final en   estadios cariocas.   Tragedia futbolera en alas de la Selección de Lio Messi que tocó a la puerta   del trofeo en la finalísima. El drama no tenía nombre para el universo futbolístico de Brasil. ¡Qué tal si Argentina hubiese salido campeón! Los espectros de la pesadilla gozarían  en una noche eterna: de un mundial que Brasil jamás quiso jugar.          
Oscar Barrantes Rodríguez
Circulo Bolivariano Yamileth López (CBYLO)
Centro Popular Costarricense de Estudios Sociales (CPCES)
San Ramón-Costa Rica

Julio 13 de 2014 

No hay comentarios:

Publicar un comentario